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Llegar a la excelencia como siervos del Señor, mediante el desafió y el reto continuo por alcanzar nuevos niveles de obediencia a la Palabra, el conocimiento y de trabajo por la Redención integral del ser humano. “Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando” Juan 15:14 Somos un Ministerio que anhela obedecer a Jesús en todo mientras vivimos la palabra de Dios. No queremos ser tan solo oidores de la Palabra, sino hacedores de la voluntad de Dios expuesta en las Sagradas Escrituras. Ello lo hacemos a través de la vivencia de fe en nuestro Señor Jesucristo, la oración, la evangelización, la cultivación de relaciones interpersonales que glorifiquen a Dios y el crecer continuamente en amor fraternal unos con otros. Nuestra visión es que seamos una Comunidad en la cual Dios sea glorificado y se glorifica no solo mientras le adoramos con cánticos ó con nuestras palabras sino “en toda nuestra manera de vivir”. Como Ministerio tenemos un compromiso histórico. Ese es el mismo compromiso que tuvo Jesucristo más de dos mil años atrás. Hacer la voluntad del Padre es un placer no importando las dificultades y las tribulaciones que puedan venir por hacerlo. Sabemos que la única manera de agradar a nuestro Padre Celestial es si caminamos en obediencia amando a Dios con “todo nuestro corazón, con toda nuestra fuerza y alma”. Tenemos una visión de crecer y de expandirnos. Queremos ver nuestra comunidad crecer. Queremos ver nuestra comunidad expandirse. No obstante, valoramos aún más profundamente la cultivación de discípulos maduros, sabios y de compromiso. Queremos que nuestras reuniones tengan ese factor acogedor, de bienvenida y de accesibilidad para todos. Más importante, es nuestro deseo de ayudar a discípulos a cimentar raíces fuertes y profundas. Nuestra pasión y obsesión es ser lo que Dios quiere que seamos. Hacer la voluntad de Dios es un deleite aún en medio de los retos que presentan los ámbitos seculares: “El mundo y sus deseos pasan pero el que hace la Voluntad de Dios permanece para siempre.” Por ello cultivamos una relación cercana con Dios en oración, estudio de la palabra, la adoración, el discipulado y el compartir fraternal unos con otros. Somos concientes de la fractura que existe entre Dios y el hombre a causa del pecado y ello lo asimilamos para promover el establecimiento del Reino de los Cielos en nuestros contextos familiares, sociales y de iglesia. Queremos ser adoradores de tiempo completo. Ello es, una Comunidad comprometida con Dios y Su Palabra para promover vínculos afectuosos de amor en nuestras familias, contextos sociales e Iglesia. Nuestra visión es distanciarnos de todo aquello que se opone a los principios divinos. Ello a fin de que muchos se unan a nosotros al ver el ardor y el compromiso que tenemos de ser y hacer lo que nuestro Padre Celestial desea de nosotros. |
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